Por Manuel Hernández Villeta.- La violencia es hoy por hoy, una de las
mayores preocupaciones que tiene la sociedad dominicana.
En algunas
estadísticas oficiales ha bajado el índice de mortalidad producto de hechos
sangrientos, mientras que en otras recopilaciones aumenta la agresión
intrafamiliar.
Por cualquier ángulo que se le busque, está
patentizada una sociedad enferma, donde una mayoría es asediada y colocada al
borde de la desesperación, por una minoría que hace del delito su forma de
vivir y atesorar riquezas.
Hay que hacer frente a la ola de violencia
utilizando los métodos que las circunstancias indiquen. Las autoridades tienen
que tener el puño de hierro para aplicar las acciones recomendadas a los que
violan la integridad física del prójimo.
El ciudadano debe tener plena confianza en las
autoridades que se encargan de la aplicación de justicia, porque ello evitará
el diente por diente y ojo por ojo. La venganza personal, los ajusticiamientos
callejeros y el linchamiento son impropios de una sociedad civilizada.
Medidas de este tipo sólo pueden entrar
cuando la barbarie se apodera de una sociedad y el grito es que sobreviva el
que pueda, y como sucede siempre en esas ocasiones, el más fuerte es y
será el rey de la selva.
La violencia en el hogar tiene su
primera secuela en la destrucción del núcleo básico de la sociedad que es la
familia. Por simple separación por incompatibilidad de caracteres, la sociedad
sufre cuando llega la división y los hijos se quedan a la desbandada.
Piense en un momento, la herida por nunca
cicatrizada que se abre cuando la violencia intrafamiliar termina en tragedia,
con la muerte de la mujer y en muchas ocasiones el suicidio de su verdugo. Ahí
comienza el largo tramo de dolor, de frustraciones y de rompimiento con el
futuro de los hijos sobrevivientes de esa tragedia.
Los dominicanos tienen que poner el mayor
empeño en erradicar de su norma de conducta la violencia intrafamiliar. No hay
razón para golpear o matar a la compañera.
Más que el hecho individual, hay que
ver esa violencia familiar descontrolada, como uno de los gérmenes que
destruyen el núcleo colectivo de la familia y reivindica una sociedad al
borde del colapso y la barbarie.
A Pleno Sol
DIARIOMETROPOLITANO.NET
"Reflejo de la Sociedad"

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