Manuel Hernández
Villeta.- El subsidio a los combustibles destinado a los choferes era una medida
insostenible. Era necesario abolirla. No estaba beneficiando al pueblo,
mientras que el gobierno dejaba de recaudar millones de pesos en gasolina,
gasoil y GLP.
Es una acción que tiene que ser complementada, con el corte del subsidio a
los empresarios, los industriales, los grandes manufactureros, la zona
turística, las zonas francas, y sectores especiales. La acción es justiciera,
pero tiene que ser para todos.
Sin embargo, sin restarle respaldo a esta buena acción gubernamental,
mantengo que la misma se debió tomar luego del consenso y al
diálogo con el sector choferil.
El gobierno no puede evitar que los c
carros públicos y dueños de patanas aumenten las tarifas de los pasajes y las
cargas, como represalia porque les quitaron el subsidio.
Al tomar esta medida, se abre una guerra con el sector sindical, que está
en capacidad de aumentar unilateralmente el pasaje y los precios de las cargas,
y paralizar el transporte público en todo el país.
El gobierno tiene medidas de fuerza que puede tomar, y una es quitar
las rutas a los sindicatos que hagan actos de protestas que pongan en peligro
la paz ciudadana, o que unilateralmente aumenten los precios de los pasajes.
Si las autoridades no están en disposición de jugar una pelota caliente, no
debieron iniciar esta acción. Se abre un camino de expectativas difíciles. Si
los choferes aumentan los precios de los pasajes, se perjudicará directamente
al ciudadano de a pie.
Con las cargas, si aumentan las tarifas, los productos agropecuarios, las
manufacturas y los servicios se tendrán que reajustar en su valor, y ello
constreñirá más el alto costo de la vida.
En medio de las demandas de reajuste salarial, cualquier aumento en los
niveles de cobertura de la vida diaria es un detonante social. Hay que
garantizar que se aplique la suspensión de la asignación de combustible,
garantizando que no se van a aumentar los pasajes y los servicios.
Es una buena medida del gobierno y merece el apoyo de la ciudadanía. Se
tiene que extender de inmediato a todos los sectores que reciben asignaciones
graciosas de combustible, que no haya nadie con patente de corso.
Es una pelea
que se inicia, y temo que el pasajero y el marchante serán los más
perjudicados.
A Pleno Sol


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