
Manuel Hernández Villeta.- Es necesario un pacto social, guardando las
diferencias políticas y económicas de los participantes. Sería como un gran
acuerdo nacional, que comenzaría a vertebrarse con una agenda libre y en
blanco.
Unidad no puede haber, sino acciones mancomunadas
donde se busque un objetivo común que puede ser el desarrollo nacional,
control de la violencia, mejoría de la educación, de la salud y rebaja al alto
costo de la vida.
Cuando se habla de unidad nacional se pinta una
utopía lejana. Cada segmento social tiene sus intereses particulares, por lo
que es difícil que se de esa unión que los políticos de antaño configuraban
como la salvación nacional.
Para que se dé una gran agenda nacional hay que
respetar las posiciones y los intereses de cada cual, siempre y cuando vayan en
beneficio del bien común y no sean obstáculos en el camino hacia la paz y el
desarrollo.
Casi todos los intentos de armar la mesa de la
concertación fracasaron por no tener objetivos claros de cómo manejar la
influencia y el choque de grupos enfrentados.
Se debe ir a una mesa unitaria con la agenda
en blanco, y desde el mismo diálogo es que tienen que surgir las
diferentes ponencias a ser estudiadas, aprobadas o rechazadas. No creo en el
diálogo impuesto y con una agenda definida y ya pre-aprobada.
Ante el fracaso eterno de los intentos del gran
diálogo nacional, hay que hacer revisiones de los puntos que generaron
conflictos y ahora tratar de aligerarlos. Por desgracia no hay
ahora mismo en el horizonte dominicano condiciones para llevar a cabo esa gran
concertación.
Por lo pronto, es necesario hacerla con los que
deseen participar. Si los grupos de oposición recalcitrante se quieren quedar
fuera, se les deje fuera. Es en base a ese diálogo que se van a formar las
cortes, la Junta Central Electoral, la Cámara de Cuentas y la Suprema Corte de
Justica.
Es un error de los grupos de oposición mantenerse
fuera de lo que podría ser un movimiento de diálogo y concertación. Pueden
estar en una mesa de conferencia, y al mismo tiempo salir con sus protestas
públicas, pero sería para ellos un suicidio estar fuera de la mesa.
Son los actores y participantes en el diálogo y la
concertación quienes los llevaron al fracaso en el pasado, ahora el éxito debe
estar impulsado por las buenas intenciones y el pragmatismo.
A Pleno Sol
DIARIOMETROPOLITANO.NET
"Reflejo de la Sociedad"

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